Entradas

Mostrando entradas de 2019

Perfección

Estoy obsesionada con la perfección. Necesito que todo sea perfecto tal y como lo veo en mi cabeza. Cada mínimo detallito tiene que ir de acuerdo con el plan. La gente vive a su ritmo. Yo no. Necesito el ritmo de otro. Engancharme, correr, frenar… lo que sea. Si tropiezo es un fracaso. Sí, me levanto. Pero meto una piedra más en mi equipaje. Y sigo corriendo. Cada vez más cargada, cada vez más cansada. No soporto quedarme atrás. Necesito correr y llegar un día a esa meta invisible que nunca podre alcanzar. Puesto que cada vez es más lejana, y más alta, y más difícil. ¿Por qué no puedo centrarme en mi carrera y olvidarme de los demás? ¿Qué más da que vayan por delante, si lo importante es llegar? La mochila me pesa, no la puedo vaciar. Estoy obsesionada con la perfección. Y eso, algún día, me va a matar

¿Cómo sobrevivir a los exámenes finales? (Bueno, y salvar el mundo de un hechicero malvado también).

¿No son los exámenes finales lo peor? Noches en vela, se te cae el pelo, "ligera" adición a la cafeína y a las bolitas de queso.... Y esto sin contar las veces que te darías de cabeza contra la pared para acabar con ese sufrimiento.  ¿Soy solo yo? Luego está esa vocecilla repulsiva en tu cabeza que te dice una y otra vez «No puedes con esto». Es en ese momento cuando quieres sacar el Vollhardt y estampártelo en la frente. (Vollhard aka libro supertocho de química orgánica). Pues esa era mi situación sentimental cuando un 15 de junio todo empezó. Y si creéis que estudiar para los exámenes es desquiciante, probad a hacerlo mientras el mundo que conocéis se esta viniendo abajo. Pronto empieza una historia de magia, aventuras, amistad y un ente malvado muy poco oportuno. Hasta Lord Voldermort esperaba a que Harry acabase el curso para dar por culo…En fin, el día 15 únete a la aventura. Te espero.

Sobre la distancia

A veces son solo pasos. Hacia delante o hacia atrás. Otras veces son palabras, duras como el acero y frías como el hielo. “Preferiría si no hubiese venido.” Duele al salir y mucho más al entrar. A veces la distancia es miedo, miedo a lo desconocido, miedo al dolor e incluso miedo a la felicidad. Mi distancia favorita es aquella que te cura el alma. Aquella que cuando está todo roto, cuando duele hasta el respirar, te lleva a un lugar donde descansar. Esa distancia que se antoja a veces platónica, esa que a veces e imposible alcanzar. Otras veces a distancia está en tu cabeza. Solo tienes que cerrar los ojos para llegar. Te aísla de tus alrededores como el vientre de una madre. Todo se ve borroso y lejano desde aquí. Es buena distancia esta. No hay manera de romperla. Sólo tú tienes acceso a ella. Es tu palacio de cristal, tu guarida. Porque estes donde estés, siempre puedes evadirte en ella.