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Mostrando entradas de 2014

Delirio 3

La muerte y la vida son hermanas, una adulada y otra odiada. Y a veces se confunden. La muerte es vida y la vida es muerte. Hermanas, siempre juntas, pero separadas. No se pueden ver, pero se sienten la una a la otra. Muerte, vida, muerte, vida. ¿A quien te encontrarás de cara? ¿A quien tienes más miedo? Haz tu apuesta y confía en el azar. Siempre puede ser que no te toque nada. Atrapado en una frontera infranqueable, entre líneas paralelas, como entre dos esfinges soportando su mirada. Solo que estas diosas te dan la espalda. Gloria eterna, horrible condena o simplemente nada. El destino decide. Solo él gira la rueda, esa rueda donde estas hermanas moran, donde juzgan todo y a todos. Y a veces, algunos se pierden entre las largas cabelleras de ambas. Y así, transcurren los días. Gira, gira y gira la rueda. Y después, sigue girando. Sin prisa, pero sin pausa. Dejando bendiciones y maldiciones allá donde pasa. Y repartiendo sonrisas y lágrimas. Esto es eterno, un ciclo sin fin. Gen...

Delirio 2

Amargura Gritos, gritos, disparos y más gritos. La gente chilla, corre, huye despavorida. Más disparos, más gritos, más gente corriendo. Todos intentan huir. Yo no, yo no salgo de mi escondite. Si me encuentran fin del juego. Pero  no quiero huir. No quiero ser uno más. Solo quiero vivir de una manera distinta. Oigo pasos, ahora nadie grita. Los pasos se acercan. Y yo me esfuerzo en no hacer ningún ruido. Intento evitar hasta respirar. Cierro fuertemente los ojos y cuento hasta cien mentalmente. Ahora también hay voces hablando. Dejo de contar. Y me pongo casi inconscientemente a rezar. Y de pronto, los pasos y las voces se alejan. Abro poco a poco los ojos. Y mientras me vuelve a latir el corazón agudizo el oído. Vuelve a haber gritos y disparos. Y ahora, además, algo en el aire huele raro. Es la desesperación de todos. Incluida la mía. Vuelvo a cerrar los ojos y sigo rezando. Esta vez durante media hora, una hora, dos horas. Ya no hay disparos, ni gritos, ni desesperación. Ya ...

Delirio 1

Una gota, dos gotas, tres gotas, la lluvia cae sobre el cristal. Y ella, ahí sentada, contempla las gotas caer. Y piensa que ahora mismo le encantaría deshacerse como esas minúsculas partículas que se estrellan contra su ventana. Y suena la radio, una canción que cualquier otra persona apreciara, escuchara y escribirá en todas partes. Pero a ella, a ella se le clava en el corazón, cada letra es una puñalada que sangra en forma de lágrima por sus ya enrojecidos ojos verdes. Es una canción que habla de lo dulce que es la vida cuando tienes a ese alguien a tu lado y de lo amarga que es cuando lo pierdes. Y ella, al romperle el corazón, se ha roto el suyo sin querer. Y ahora hace lo único que puede, llora a solas, sonríe falsamente y encierra esos sentimientos. Pero ya no puede más, su corazón no lo va a aguantar, y de los dos pedacitos que quedan, solo podría quedar polvo. Cada lágrima es un golpe, cada golpe una grieta, y mientras su corazón se parte en pedacitos ella llora por el. Y ca...