Sobre la distancia
A veces son solo pasos. Hacia delante o hacia atrás. Otras veces son palabras, duras como el acero y frías como el hielo. “Preferiría si no hubiese venido.” Duele al salir y mucho más al entrar. A veces la distancia es miedo, miedo a lo desconocido, miedo al dolor e incluso miedo a la felicidad. Mi distancia favorita es aquella que te cura el alma. Aquella que cuando está todo roto, cuando duele hasta el respirar, te lleva a un lugar donde descansar. Esa distancia que se antoja a veces platónica, esa que a veces e imposible alcanzar. Otras veces a distancia está en tu cabeza. Solo tienes que cerrar los ojos para llegar. Te aísla de tus alrededores como el vientre de una madre. Todo se ve borroso y lejano desde aquí. Es buena distancia esta. No hay manera de romperla. Sólo tú tienes acceso a ella. Es tu palacio de cristal, tu guarida. Porque estes donde estés, siempre puedes evadirte en ella.